Durante la primera jornada descubrí tres cosas importantes: no existe la herramienta perfecta (si alguna vez Mapomatix pudo aspirar a serlo al parecer se quedó en eso, en una aspiración); las herramientas libres han visto el nivel 13 de google maps hace tiempo; el género sí importa en el mundo de los mapas.


Un aspecto fundamental en la elaboración de cartografías son las herramientas utilizadas para registrar los datos y elaborar los mapas. De la misma manera, los cómos de la cartografía y los espacios/temas/objetos cartografiados, reclamaron su presencia en el encuentro. Los tres primeros ejemplos son distintas opciones para crear mapas personalizados de un lugar o un tema concreto. Los dos últimos plantean la creación de otro tipo de cartografías más conceptuales.

Iván Sánchez, responsable del capítulo español de Openstreetmap (OSM), anunció la liberación del código de la herramienta nada más comenzar su presentación. Fue, sin duda, la presentación más yankee de todas pero a mí me gustó. Mezclando el mito de la caverna de platón, con la idea de datos públicos abiertos (“los que permiten hacer una tarta con el fichero”), Iván presentó la estructura tecnológica de la plataforma, las distintas herramientas desarrolladas para recoger los datos con dispositivos GPS, etiquetar la información y vectorializarla para compartirla en el gran wikimapamundi que OSM quiere construir. Pudimos ver pasar rápidamente ante nuestros ojos muchos de los proyectos desarrollados con OSM, conocer en qué consisten las mapping parties con birras y gps, y hacernos una idea del alcance del proyecto con el vídeo de ITO, una compañía británica que ofrece servicios de información sobre transporte público y profesional. El vídeo es bastante “overwhelming”

OSM 2008: A Year of Edits from ItoWorld on Vimeo.

Después llegaron los chicos de Meipi, que también anunciaron la liberación del proyecto a la comunidad. La presentación que hicieron sobre el origen del proyecto y las características de su desarrollo están disponibles en su blog. El proyecto de meipi permite a cualquier persona elaborar cartografías temáticas sobre googlemaps (es posible que esto cambie porque a OSM le tiraron los tejos allí mismo). Al contrario que OSM, la creación de cartografías con Meipi es realmente sencilla ya que se trata de una herramienta para etiquetar lugares, añadir texto o imágenes, y agrupar estas etiquetas por temas en distintos canales. Basta con un navegador. En el trabajo la hemos utilizado como base de proyectos sobre urbanismo y género y la experiencia ha sido muy buena con personas que apenas tenían conocimientos web.

Por último, Benjamin Cadon presentó el proyecto metamap, otra herramienta para añadir fotos, videos y texto a googlemaps y generar nuestras propias cartografías, pero con una presentación visual de la información mucho menos lograda que Meipi, para mi gusto. Mucho más interesante me pareció Imaginary Landscapes, otro de los proyectos que mencionó durante su presentación. Imaginary Landscapes cartografía las noticias internacionales publicadas en los medios de comunicación franceses de manera que, de un vistazo, puede verse hacia qué partes del mundo dirigen el foco los medios franceses. Me queda la duda de las fuentes que utiliza para extraer la información y el nivel de actualización del proyecto, pero la idea me gustó mucho más que metamap.

Una vez concluidas la presentaciones hubo tiempo para el turno de preguntas. La imagen (lástima no haber sacado la cámara en ese momento) era previsible: 5 hombres en el escenario. La situación generó dos tipos de comentarios, quizás fruto de la casualidad…: los hombres de la sala preguntaban cuestiones relativas a la tecnología utilizada, los criterios aplicados en el desarrollo de las herramientas o los equipos necesarios para ofrecer el servicio. Sin embargo, las mujeres, después de llamar la atención sobre la aplastante presencia masculina en el escenario, planteaban cuestiones relacionadas con la comunicación o el impacto que tiene en la construcción de la realidad el hecho de cartografíar antes las autopistas, carreteras y edificios principales en lugar de los espacios públicos de relación o las redes de transporte. El debate sobre la relación entre el conocimiento y el género es viejo, aburrido, pero ahí sigue, lanzando señales para que no nos durmamos en los laureles. Si yo fuera cualquier de los 5 hombres que estaba en el escenario habría estado agradecido de la aportación femenina a sus propuestas y me plantearía incorporar estas perspectivas más allá de la técnica.

Next day, viernes, se presentan las dos últimas herramientas que recojo en esta segunda parte; Massive Comprehension Machine (MCM) y Running Stitch. Más que herramientas o proyectos se trata de dos propuestas de cartografía que utilizan el espacio o el territorio como telón de fondo para experimentar con la cartografía de los conceptos dibujando redes y relaciones de ideas o movimientos de personas.

MCM, una aplicación desarrollada por Lot Amorós, intenta cartografíar el pensamiento generado a partir de los medios de comunicación, tanto tradicionales como los surgidos con la web, y representarlo en un grafo. Como base para el algoritmo con el que analiza la información, MCM no sigue los principios más típicos del procesamiento del lenguaje natural que otorgan gran importancia a la estructura gramatical de las frases sino que utiliza la técnica del análisis de latencia semántica. Esta técnica trabaja con corpus de texto sobre los que analiza los términos utilizados, su proximidad y formas de agrupación para extraer los conceptos principales del mensaje. Para la versión beta de MCM se utilizaron redes de información israelitas y palestinas para cartografíar el conflicto de la franja de Gaza. Probad a introducir términos como “women”, “children”, “bombs” o “war” y comprobaréis (y también oiréis, MCM tiene voz!) las diferentes asociaciones que se generan en cada uno de los lados. En el blog del Lot se describe con detalle el proyecto de la aplicación, sus orígenes, las ideas que hay detrás, etc.

Termino con el proyecto de Jen Southern, Running Stitch, que utiliza móviles con GPS para configurar un tapiz de jornadas urbanas a través de los desplazamientos de las personas por la ciudad. En la exposición que tuvo lugar en Brighton podía contemplarse en directo sobre una gran pantalla cómo los paseos de la gente que participaron en el proyecto iban configurando otra cartografía de la ciudad en función de las derivas que trazaban. Me gusta la relación que establece con la tarea del bordado, tradicionalmente vinculada a la mujer, y la tecnología de geolocalización para crear mapas basados en el gesto y el movimiento más que en la identificación y el establecimiento de puntos de referencia. Running Stitch nos recuerda que hay otros sistemas de representación geográfica más allá de la científico-racional.

Algún día tendré que hablar del libro de Roland Barthes, “El imperio de los signos“, donde recoge la forma de indicar las direcciones en la cultura japonesa a partir de puntos de referencia que sólo pueden conocerse “por el andar, la visita, la costumbre, la experiencia”.

Leer la primera parte, la académica.

Leer la tercera parte, las experiencias presentadas

2 Responses to “Cartografía ciudadana, la segunda parte”

  1. […] de allí y creo que lo mejor es dosificar las entregas por partes: primero la más académica, después la más tecnológica y finalmente la más práctica con los proyectos presentados. Habrá una cuarta, que será sobre el […]

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  2. […] el principio de incertidumbre « Cartografía ciudadana, la segunda parte […]

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