al menos en el blog, porque en el trabajo me harto a escribir y empiezo a tener mis dudas sobre la utilidad de documentar actividades de desarrollo, como por ejemplo una intranet.

Personalmente la utilidad se la veo por todas partes. Disponer de una aplicación documentada una vez terminada puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza en el momento de una revisión, de afrontar modificaciones o de asumir el relevo de un responsable programador. Poder pensar una intranet en conjunto, diseñarla sobre el papel, corregir errores a tiempo, conocer al dedillo la arquitectura del sitio sin tener que adentrarnos en el cerebro del programador que lo tiene ”todo en la cabeza” (sic)…

Pero debe ser una visión poco compartida, o al menos no totalmente. Nadie niega la utilidad de los documentos creados a medida que se van concretando las distintas partes de la intranet, pero nadie se dedica después a contribuir a esos documentos, a modificarlos o a completarlos con los nuevos desarrollos. Así que deduzco que, además de para no perder agilidad digital, no sirve para mucho más. Eso sí, después es el sueño de cualquier departamento informático, tener las aplicaciones documentadas una vez finalizadas…

Lo sorprendente (o quizás no tanto) es descubrir que lo que realmente funciona es el ”life-documenting”: levantar la cabeza de la mesa y decirle al programador lo que creas oportuno, y viceversa. Así avanza la aplicación, con los documentos previos, no, es la realidad.

Y después vendrá el tema de documentar la aplicación, de procedimentar ese tipo de actividades, de calcular tiempos, costes…tarde, ”life-documenting” no deja huella, queda en el limbo del ”know-how”, que debería llamarse ”know how?”, porque no deja evidencia de lo aprendido y después todo el mundo se pregunta ”¿os acordáis de cómo está hecho esto?”

Leave a Reply

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>