Y el uso de la web social para profesionales de la información se enseña con un blog, como el de comunidad20 que Sedic ha puesto en marcha esta semana con un llenazo de más de 1000 usuarios. Durante algo más de dos meses la dinamización de diversos temas correrá a cargo de nombres bastantes familiares para los que siguen la actividad de la red en temas de BiD, contando con las aportaciones de esa gran comunidad de inscritos, toda una riqueza para los que observamos desde la grada.

La experiencia no ha hecho más que comenzar pero si el nivel se mantiene igual creo que va a pasar de ser un curso a ser un re-curso. Después de estar un rato arrepintiéndome por no haberme inscrito (juraría que lo había hecho pero vete a saber, con tantas altas semanales…) he optado por comentar la jugada desde el blog, aunque no sea lo mismo…

En el post publicado hoy por Nieves González sobre las resistencias a la web 2.0 se trasladaba la pregunta al lector: ¿cuáles son vuestras reticencias a la web 2.0?, que podría ampliarse con ¿y las del resto? porque, reconozcámoslo, las reticencias están muy repartidas entre los profesionales de la información y las personas que reciben los servicios, lo mismo da una biblioteca que una empresa o un servicio de atención al ciudadano.

Personalmente, cuando me he encontrado reticencias de las de verdad he preferido retirarme y respetar la decisión de la persona que elige quedarse al margen de la evolución a la que estamos asistiendo. El resto de dificultades están más relacionadas con modelos mentales y visiones jerarquizadas que las personas tenemos de nosotras mismas respecto a nuestro entorno. Por ejemplo, la necesidad que muchos manifiestan por estar ”autorizados” a escribir en un blog corporativo, o la falta de conocimiento de lo que podemos aportar a los demás, o comprender la importancia que tienen nuestras capacidades frente a los datos e informaciones que manejemos y podamos compartir.

Otra cosa distinta ocurre cuando las dificultades se han salvado, se han empezado a utilizar las herramientas de la web social y surgen las preguntas: ¿quién guarda mis datos? ¿cómo me los llevo cuando me dé de baja? ¿quién se beneficia de los contenidos que genero? ¿hasta que punto la red es un elemento igualador y no una herramienta de control más como lo ha sido todos los medios de masas?. Algo que me parece estupendo, el cuestionarse lo que intentan darnos mascado.

La web 2.0 se ha centrado tanto en la participación, en la simplificación del trabajo para el usuario que la transparencia se ha tornado opaca y el usuario no se entera de la misa a la media de lo que ocurre con su actividad digital. Tan fácil es crear un servicio y darse de alta como que éste desaparezca y con él nuestros datos. Cuando algo no funciona como esperamos, nos resulta mucho más difícil entender donde esta el fallo en el mundo digital que el físico y eso genera inseguridad, desconfianza y reticencias. Normal, a pesar de todo el empeño que ponen los profesionales (programadores,diseñadores, arquitectos web, ingenieros de usabilidad, etc) por hacer que el usuario entienda todo lo que ocurre, lo cierto es que no es así.

Es un precio que hay que pagar, que siempre se ha pagado, en cualquier evolución que facilite la vida a la gran mayoría, cuantas habilidades artesanas se han ido perdiendo con los inventos y avances técnicos que nos facilitan la vida para que no tengamos que preocuparnos de eso.

Aunque al final, lo que subyace tras las novedades, al menos de la mayoría, son los principios de siempre, como comentaban en el curso-blog de sedic. Eso me parece a mí la web 2.0 en muchos aspectos, el reflejo de lo que ocurre en el mundo físico. Por eso, los motivos de las reticencias al cambio no los buscaría en las herramientas (los nombres, la filosofía, el funcionamiento) sino en las personas reticentes.

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