A la enterprise 2.0 le lluven los pretendientes. Las aplicaciones 2.0 dirigidas a la empresa visten sus mejores galas 2.0 para seducir a la organización. Interfaces amigables que intentan facilitar la vida al máximo para el usuario, colores vibrantes y páginas diáfanas donde los atractivos iconos incitan al visitante a investigar y a quedarse.

Muchos son los que han sido atrapados por los cantos de sirena y se lanzan a la evangelización del resto del mundo para que nos echemos todos al agua. Los máximos exponentes de este tecnofanatismo 2.0 son los consultores americanos especializados en nuevas tecnologías que predican a los cuatro vientos lo mucho que tiene que ganar las empresas si se zambullen en el 2.0.

La tendencia vista como un empuje al que es mejor no resistirse supone un cambio no sólo de herramientas de trabajo sino de forma de trabajar y de pensar; los trabajadores no podrán escapar a la noomorfosis digital que caracteriza al usuario 2.0.

¿Qué cantan las sirenas?

Promesas de libertad en un entorno de trabajo virtual donde todos los problemas inherentes a los procesos de la empresa desaparecerán. Se derribarán las barreras de la comunicación que impiden llegar a los dead-lines a tiempo. El conocimiento tácito y la expertise florecerán entre los posts y comentarios publicados en el blog corporativo propiciado por una forma de trabajo transparente y quasi-horizontal. Este resurgir de habilidades y conocimiento generará activas comunidades profesionales que rebasarán los límites formales de la organización propiciará el intercambio de un nuevo colega que trabaja en tokio. En nuestro primer día de trabajo nos informarán sobre la política de la empresa en su facebook después de presentarnos al resto de compañeros durante una videoconferencia.

Todo esto, sin que el equipo informático se despeine, el sistema es escalable y altamente adaptable.

Cada una de nuestras necesidades comunicativas se verá satisfecha por una herramienta: debatiremos en un foro, crearemos documentos conjuntos a través de una wiki y comunicaremos la buena noticia del nacimiento del proyecto en el blog.

¿Y qué hacemos los demás subidos aún al barco de la cultura 1.0?

Algunos que se mojan los pies a menudo reflexionan sobre el momento del chapuzón. ¿realmente lo necesitamos? ¿es el momento?. Jane McConnell, que parece saber un rato de esto, se arranca con un ”depende…” y aplica el sentido común de los observadores para conocer a las organizaciones, a sus trabajadores (los usuarios) y sus necesidades. Traduciendo eso a funciones tendremos los requisitos que realmente hacen falta y quizás una herramienta 2.0 se adecúe perfectamente a ellos.

Toby Ward también se plantea lo oportuno del salto a la enterprise 2.0 de forma más drástica al afirmar que si no contamos con un plan de comunicaciones que incluya un proyecto de internet bien planificado, como le ocurre al 85% de las organizaciones normalmente, tendremos otras prioridades de las que ocuparnos.

Llegados al punto en el que una herramienta 2.0 responde a las necesidades reales de la organización, surgen otros problemas. En primer lugar, la integración entre esas herramientas. Ya lo dicen los expertos: don’t wait until unique true solution arrives to your ears because THAT WILL NOT EVER HAPPEN.

El mismo Toby Ward de antes da en la diana al señalar que ”uno de los problemas con la web y la empresa 2.0 es que los nuevos medios han impulsado una explosión de contenidos” y ”nuestra habilidad para generar contenido aventaja de lejos a nuestra habilidad para organizar y recuperar la información más importante y relevante en el vasto universo de irrelevancias”.

La solución a estas ineptitudes descubiertas en el ser humano por el advenimiento del 2.0 puede estar en la búsqueda, no la de Proust, si no la de google, por poner un ejemplo. Los algoritmos de los motores de búsqueda pueden ser la primera parte de la respuesta para consolidar tanto contenido disperso, y las etiquetas y sistemas de sindicación de contenidos pueden venir a continuación para poner un poco de orden en este ecosistema informativo del caos.

Por último, otro aspecto que no puede olvidarse, ¿cómo queda el control de los usuarios?. Una empresa puede utilizar una o cien aplicaciones 2.0 en línea, más o menos gratuitas, SAAS o no SAAS, y que sus usuarios accedan desde todas partes. Pero, ¿qué ocurre cuando ese usuario abandona la empresa? Al no tener control sobre el directorio de usuario y contraseñas el antiguo compañero sigue teniendo acceso a toda la información y datos de la organización, algo que muchos sectores no pueden permitirse.

Mirando hacia los recursos humanos

Por otro lado, para el dos-punto-cerismo, además de invertir en aplicaciones e infraestructura hay que cuidar la tercera punta del triángulo: los recursos humanos. Porque, aunque las sirenas nos cuenten lo contrario, la web 2.0 no convertirá la organización en una empresa 2.0. Las nuevas aplicaciones y esos cantos de libertad a los que aludíamos al principio exigen, además de unos conocimientos y una familiaridad con el entorno tecnológico que no vienen dados por naturaleza, una actitud ante el trabajo, la comunicación y la forma de digerirla, de tratar con ella.

Una encuesta realizada por la consultora McKinsey en enero de 2007 determinaba el modo en el que las empresas utilizaban las herramientas web 2.0. En el último apartado del informe se recogen las opiniones de alguna de las reuniones y es interesante ver cómo los participantes, cargos directivos en su mayoría, señalaban que la aplicación de estas herramientas había surgido más abajo de los directivos y los mandos intermedios. Y reconocían que el papel de los directivos no era liderar la adopción de las herramientas web 2.0 sino facilitar los recursos, los permisos y eliminar las barreras que estaban conteniendo las iniciativas de ciertos equipos.

Esta es, en mi opinión, una de las claves de la migración, del paso de una cultura a otra. Como tantas veces ha ocurrido los cambios vienen de las personas, y los que nos dedicamos a la gestión de la información, desde cualquiera de las distintas especialidades que la tratan, deberíamos comenzar a pensar en estos profesionales como en unos aliados tan imprescindibles como pueden serlo los informáticos a la hora de darnos el chapuzón en el refrescante universo de la web 2.0.

y colorín colorado…

2 Responses to “Enterprise 2.0 // Sirenas 2.0”

  1. […] la primavera del 2006, Andrew P. McAfee (con el que alguna vez ya me he topado navegando) publicó un artículo sobre la aplicación de los elementos de la web 2.0 en las empresas como […]

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  2. […] Octubre 22nd, 2007 — Ukis pues eso, que me he mudado… http://www.elprincipiodeincertidumbre.net/blog Posted in […]

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