Pernan Goñi me ha regalado una caricatura. A mí y a cien personas más que se han adelantado a pedírselas siguiendo las indicaciones del sitio “caricaturas a lo loco“. La iniciativa ha tenido un éxito enorme. A los pocos días de anunciar su “estamos que lo tiramos” ya empezaban a verse proliferar las imágenes en los perfiles de twitter y facebook y los twits de felicitaciones y peticiones se multiplicaban. La lista de espera ha alcanzado las 200 personas y las “unidades gratis” se han agotado en seguida.

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La idea de Pernan ha generado una repercusión de su trabajo que, tengo la impresión, no había conseguido hasta ahora. Y es que el poder de socialización de lo gratis es tremendo. Hace unas horas he probado el servicio de impresión de postales de Moo. Hacía un par de años que quería probarlo y no he parado de recomendarlo por ahí, pero no ha sido hasta hoy que me he decidido a probarlo. ¿Y todo por qué? Porque podía probarlo gratis.

El amigo Punset dedicaba hace un par de años un programa al tema a través de los experimentos de Daniel Ariely, profesor de economía conductual. En sus experimentos Ariely intenta demostrar hasta qué punto los comportamientos irracionales del consumidor son predecibles. En el programa se demostraba el efecto hipnótico de lo gratis a través de un experimento en el que primero se ofrecían dos tipos de chocolates, a 1 céntimo los producidos por un supermercado y 15 céntimos los de una casa belga. Al cabo de varias horas los chocolates belgas son los más vendidos a pesar de su precio más elevado. En la segunda parte del experimento el precio de los mismos chocolates se rebaja 1 céntimo, de manera que los chocolates belgas se venderán a 14 céntimos y los otros se ofrecerán gratis. La decisión de la gente se invierte y la mayoría eligen los chocolates gratis.

Ariely explica que el temor de los humanos a perder les empuja a optar por lo gratis frente a cualquier otra opción, incluso las propias, porque con lo gratis, en principio, no hay nada que perder. Cuando lo escuché, me lo creí. Supongo que me vi reflejada en el comportamiento de la gente que participaba en el experimento. Pero ahora ya no lo creo tanto. Creo que es posible que lo gratis no haga desaparecer el criterio que guía nuestras decisiones, es decir, que rechacemos algo que es gratis porque lo que nos ofrecen no nos interesa en ese momento. Y creo que lo gratis genera muchas más cosas que decisiones irracionales.

Cada vez más el modelo freemium se ha ido incorporando a distintos sectores económicos y la existencia de una opción gratuita dentro de un catálogo de servicios o productos no es razón suficiente para probarlos. Más bien al contrario, la inexistencia de esa opción puede convertirse en el motivo para perder el interés por el servicio. Es algo de dimensión ética, creo yo, relacionado con un intercambio de generosidades. Un intercambio entre la gratuidad y el tiempo de la persona que se ofrece a probar lo gratuito y a valorarlo. Quizás no se trate tanto de una pulsión irracional de los consumidores hacia lo gratis sino de una búsqueda abierta de opinión y criterio por parte de los productores. Cómo de atractivo resulta lo que ofrezco, qué interés puede despertar o qué acogida tendrá entre la gente. Si antes era casi obligatorio pasar por el estudio de mercado ahora es casi inevitable abrir la puerta de lo gratis para obtener esa información y ese respaldo. Información obtenida gratuitamente si pensamos en el dinero como divisa, pero no tanto si lo hacemos en términos de tiempo y esfuerzos invertidos. Y sin embargo, merece la pena. No en vano, el número de usuarios de un producto o servicio se ha convertido en la nueva divisa intangible del mercado y sus opiniones en el indicador de fortaleza. Y si no, que le pregunten a Google, a Twitter o a Facebook, o a Pernan. Seguro que más de un encargo de caricatura de pago le llega después de su iniciativa. No sólo porque haya conseguido sus 100 usuarios iniciales en un abrir y cerrar de ojos sino por todos los comentarios positivos de esos 100 usuarios y la difusión que le estamos haciendo a través de las imágenes de nuestros perfiles o de entradas como esta.

Gracias Pernan, me encanta mi caricatura! :)

4 Responses to “Lo que tiene lo free”

  1. Muchísimas gracias por este lúcido post! Realmente el “experimento” de lo gratis, o mejor dicho, de dar a cambio de la voluntad, siempre me había picado la curiosidad. Estos días son muchas las ideas, conclusiones, … lecciones aprendidas. Para empezar, es muuuuuuuuuy diferente ofrecer “donateware” (gratis + botón Donate) un PRODUCTO (p. ej.: Unas imágenes “bonitas” como fondo de escritorio) que un SERVICIO EXCLUSIVO (hacer una caricatura a una persona en concreto, hacer una carrera de taxi concreta, etc). Cuando tenga un poco de tiempo escribiré sobre estas cosas, mientras tanto… voy a seguir dibujando! Kuaaaak!

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  2. Muy buen análisis. Nadie da nada a cambio de nada, todos tenemos que sobrevivir y todos buscamos un puesto en la sociedad. Mi caricatura está en lista de espera. Pienso que Pernan, además de tener muchísima gracia para dibujar tiene una empatía brutal con todo el mundo, no se deja fuera a nadie y ha sabido elegir la mejor forma de darse a conocer o quizás la más banal desgraciadamente. Al menos eso indica que sabe que, quien algo guiere, algo le cuesta y no, como muchos, que salen de la Universidad y ya quieren sueldos de 2000 € sin experiencia alguna.
    A Pernan le deseo la mejor suerte del mundo porque se ve un chico encantador, tiene mucho ojo y no le falta creatividad.
    Saludos.
    Ana

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  3. […] (prensa, tv, blogs…) y mi lista de followers creció como la espuma. Creo que en este post de Bea se explica muy bien la […]

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