En 2007 me tropecé por primera vez con él en “Pensar, clasificar”. Este año, George Perec se volvió a colar en mi lomita de libros con “Lo infraordinario“:

 

La poética infraordinaria consiste en interrogar a lo cotidiano y plantearse cómo poder volver a decir/escribir el objeto que usamos todos los días y el acontecimiento reiterado a diario, para no obviarlo y evitar permanecer anestesiados ante lo que nos rodea.

El artículo de Soitu del que extraigo esta cita habla del efecto que el libro de Perec tienen en quien lo lee. A mí me provocó un mayor interés por él, su entorno, sus conocidos. Así llegué a descubrir su conexión con Queneau, otro de mis héroes literarios, y el grupo Oulipo con su mezcla de matemáticas, literatura, retos y creatividad.

Ahora y después de leer el artículo que Vila-Matas (you, again!) le dedica en El País con motivo de la exposición organizada por la Fundación Seoane, es absolutamente imposible que termine el año sin haber pasado por, al menos, otro par de obras suyas:

 


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