Poesía cruda sin miramientos

Larkin, P. (2007). Las bodas de Pentecostes. Barcelona: Lumen.

Estudio de los hábitos de Lectura

Cuando meter la nariz en un libro
me curaba de casi todo menos de la escuela,
valía l apena destrozarme la vista
y saber que podía hacerme el chulo
y soltarles el clásico gancho de derecha
a unos tipejos asquerosos que me doblaban en tamaño.

Luego, ya con gafas de culo de vaso,
me dedicaba a hacer de malo;
yo, mi capa y mis colmillos
nos lo pasamos bomba en la oscuridad.
¡A cuántas mujeres aporreé con mi sexo!
Las destrozaba que parecían merengues.

Ahora ya no leo mucho: el tipo
que decepciona a la chica antes
de que llegue el héroe, el cagueta
que se queda al frente de la tienda,
me resultan demasiado familiares. Dale al frasco:
los libros son un montón de mierda

Philip Larkin (1922 – 1985), además de poeta, fue un notable crítico de jazz y desde 1955 hasta su muerte trabajó como bibliotecario en la Universidad de Hull.

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