Estos días de santos y difuntos está teniendo lugar una curiosa conversación en IWETEL a partir de un mensaje de Javier Leiva, en torno a las edades en las redes sociales e, inevitable, de lo que ocurre con nuestras personalidades digitales cuando nos morimos.

Esto de lo que ocurre con nuestro legado digital una vez muertos es algo en lo que he pensado varias veces, he pasado mis claves a seres allegados, “por si acaso”, aunque no creo que llegado el momento se acuerden de ellas…

Por esto me ha llamado la atención algunos servicios que han salido citados en la conversación de IWETEL:

En funcionamiento…

Postexpression ofrece la posibilidad de programar el envío o publicación de mensajes en un blog una vez hayamos muertos. La forma que tiene este servicio de comprobar que hemos fallecido es mediante la introducción de una clave facilitada a otra persona o incluida en nuestro testamento, de manera que no es muy diferente a dejar escritas nuestras claves principales y unas cuantas instrucciones en un testamento salvo que Post Expression nos permite programar en envío de mensajes a determinadas personas sin tener que incordiar mucho al personal para que lo haga por nosotros, y los gastos del notaria cada vez que queramos hacer un cambio también nos los ahorramos.

Assetlock va un poco más allá y además de los mensajes nos permite almacenar copias digitales de documentos que pueden ser necesarios para los que se quedan por aquí, enviar cartas postales, hacer donaciones… así hasta 12 categorías de mensajes post mortem.

Para comprobar si realmente hemos muerto y poner en marcha todo el mecanismo, el sistema nos pide que designemos a varias personas de confianza que deberan desbloquear nuestra cuenta para acceder a la información. Nosotros fijamos un mínimo de personas que deban desbloquear la cuenta de manera que haya más de una confirmación y, por si acaso hemos elegido mal, Assetlock nos envía un mensaje una vez se haya desbloqueado el acceso a nuestra información.

La página web dispone de una demo para usuarios y  otra para personas de confianza donde podemos ver todas las funcionalidades que ofrece.

Por último, Deathswitch, se basa en comprobaciones periódicas de nuestro estado vital. Cada cierto tiempo, según hayamos establecido, recibiremos un mensaje pidiéndonos una demostración de que seguimos vivos, algo así como ¿todavía no te has muerto?, un poco agobiante, creo yo. Si deadthswitch no tiene noticias nuestras después de uno de estos emails, enviará los mensajes que hayamos escritos una vez haya pasado el tiempo de espera que hemos fijado nosotros para comunicarnos desde el más allá.

En cuanto al precio…

Post  Expression ofrece una cuota anual de 19 dólares que imaginamos se dejara de cobrar una vez se introduzca la clave que nos da por muertos.

Assetlock ofrecía una modalidad gratuita que ha tenido que cancelar por la avalancha de usuarios (!) y pasar a los tres planes de pago que van desde los 9 dólares anuales hasta los 80, según el número de mensajes que queramos escribir y el espacio para almacenar documentos.

Deathswitch dispone de dos modalidades de cuenta; una gratuita que da derecho a un mensaje con un destinatario, y otra de pago que permite escribir 30 mensajes con un máximo de 10 destinatarios por mensaje y con archivos adjuntos en los envíos.

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