La reivindicación de la aplicación de perspectivas de género en distintos campos del conocimiento no es nada nuevo, más bien al contrario. Cada día se extiende más y esperemos que llegue un día en el que tengamos que dejar de reclamar obviedades, aunque ese día no parezca estar cerca.

Si hace años los hombres decidían si la mujer tenía o no alma (independientemente del grado de verdad que haya en esa historia, el daño ya está hecho) ahora, hombres y mujeres, comparan las capacidades científicas y técnicas de ambos sexos intentando comprender por qué nosotras nos prodigamos tan poco en las carreras técnicas.

Mientras ciertos estudios concluyen que, sencillamente, no estamos interesadas, otros resaltan el peso de los prejuicios y las connotaciones de género que muchas profesiones aún llevan implícitas. El último caso figuraba en un artículo que recogía, entre otras, las opiniones de la psicóloga Janet Hyde:

“Simplemente, ya no existen diferencias de género en el rendimiento matemático”, dice Hyde. “De modo que los padres y los profesores tienen que revisar sus ideas al respecto”.

“Simplemente, ya no existen”, ah, ¿pero antes sí?, “los profesores tiene que revisar sus ideas al respecto”,carmela garcia - constelaciones - musac08 cómo! ¿aún tienen esas ideas?. Al parecer así es, o al menos este es el significado que yo extraigo de las palabras -traducidas, interpretadas por el autor del artículo- de Hyde.

Precisamente esa parte, la del significado y la interpretación de la información, es la que preocupa a Corinna Bath, investigadora que ha centrado su trabajo en el estudio de género y tecnología en el emergente mundo de la web semántica. Una reseña de ReadWriteWeb nos acerca a las interesantes reflexiones de esta investigadora. Corinna, al contrario que los estudios antes referidos, no intenta entender por qué hay una presencia femenina tan baja en las carreras técnicas sino qué papel juega este hecho en la construcción de la web semántica.

En su opinión, las construcciónes simbólicas relacionadas con el género que existen en nuestras culturas se reflejarán en los desarrollos tecnológicos y en el uso que hagamos de estos. No sólo las de género, también las culturales, las políticas, pudiendo condenar al silencio a ciertas minorías. En el caso de la web semántica, esto significa que la arquitectura que sustente la representación del lenguaje, es decir, su significado, tendrá que tener en cuenta qué perspectivas se aplican en su desarrollo para no dejar de lado la experiencia del mundo de otras personas al imponer visiones homogeneizadoras.

Las distintas disciplinas que confluyen en Corinna y sus actuales investigaciones puedan quizás aportar nuevas perspectivas al desarrollo de las tecnologías de la información y a la forma de representar el conocimiento:

Since I was trained in math and logic I feel a strong fascination by attempts to formalize the world. Particularly I am interested in technologies such as human-like machines, emotional interfaces and semantic technologies that might change how we will think, feel and interact socially. Feminist theory, however, taught me that we are all responsible in creating “liveable worlds” (Donna Haraway). I hope that I can contribute to this aim by exploiting my competences of translating between computer science and the humanities.

One Response to “web semántica y género: cuando las matemáticas vieron a la mujer”

  1. […] en lugar de los espacios públicos de relación o las redes de transporte. El debate sobre la relación entre el conocimiento y el género es viejo, aburrido, pero ahí sigue, lanzando señales para que no nos durmamos en los laureles. Si […]

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